Loading the content... Loading depends on your connection speed!

Carrito de la compra - 0,00
¿Cómo funciona un higrómetro?

¿Cómo funciona un higrómetro?

El higrómetro es el instrumento meteorológico con el que podemos medir la humedad relativa en el ambiente, o en una determinada porción de aire. Esto es, el porcentaje de vapor de agua presente donde realicemos la medida.

La humedad es el parámetro atmosférico de más complicado entendimiento para el aficionado, más bien por la complicación de las diversas definiciones que giran en torno a este factor. La temperatura, el viento o la medida de la precipitación siempre se entienden mejor.

Y esto queda claro cuando vemos que todos estos parámetros están relacionados con la humedad.

– Humedad absoluta.

– Humedad relativa.

– Tensión de vapor.

– Humedad específica.

– Vapor de agua precipitable.

– Punto de rocío.

– Razón de mezcla.

. . .

Nosotros vamos a centrarnos en los instrumentos que miden la humedad relativa. Y estos son los higrómetros.

Principales tipos de higrómetros.

Existen diferentes maneras para medir la humedad relativa: métodos psicrométricos, químicos, eléctricos… Pero aquí nos vamos a centrar en los instrumentos que miden dos de ellos: el psicrómetro y el higrómetro de cabello.

 

Comprar higrómetros en nuestra tienda online

El psicrómetro.

Este interesante instrumento meteorológico, presente en todas las garitas de observación, utiliza dos termómetros, uno de los cuales se denomina “termómetro seco”, siendo el otro el “termómetro húmedo”.

El primero mide la temperatura ambiente, mientras que el segundo lleva una delgada capa de gasa o muselina húmeda alrededor de su depósito. La evaporación del agua que impregna esta mecha, y que rodea el depósito, produce enfriamiento, de modo que el termómetro marcará una temperatura inferior a la del termómetro seco.

Esta temperatura será tanto más baja cuanto más rápida sea la evaporación (y menor la humedad ambiente, por tanto). La diferencia entre la temperatura de los dos termómetros da la medida de la humedad del aire, y esto se hace a través de unas tablas de doble entrada denominadas tablas psicrométricas. Así de sencillo, y así de bonito. Pura física. Con el psicrómetro podremos calibrar todos los higrómetros que queramos, porque esta será una medida exacta. Es importante reseñar que el depósito que impregna la mecha o muselina debe contener agua destilada, para evitar, en lo posible, la aparición de sales en la mecha.

En nuestro canal de Youtube, llamado Altocúmulo, tenemos este video, realizado hace un tiempo, en el que mostramos un psicrómetro y explicamos cómo se calcula la humedad con ayuda de un fácil ejemplo.

 

 

El higrómetro de cuerda o de cabello.

En nuestro artículo ¿Cómo funciona un higrómetro? no podía faltar el higrómetro de cabello, también llamado de cuerda. Puede que esté usted leyendo estas palabras y esté asintiendo en este momento, al recordar que, efectivamente, tiene uno en su casa.

Los higrómetros de cabello son higrómetros de aguja, circulares, con una escala, coloreada a veces, que va de 0 a 100%.

Los higrómetros de cuerda o cabello son instrumentos que utilizan una cuerda orgánica (o sintéitca, en estos tiempo modernos) o un cabello humano, los cuales se estiran o acortan según la variación de la humedad relativa, reflejando estos cambios en una escala graduada.

Higrómetro de cabello Barigo de acero inoxidable y diámetro 100 mm.

Magnífico higrómetro BARIGO de acero inoxidable. ¡Quién tuviera uno!

Este tipo de higrómetros debe ser calibrado cada cierto tiempo. Para ello deberemos coger un trapo y mojarlo completamente, para luego escurrirlo del todo. Una vez húmedo envolveremos el higrómetro en él por espacio de quince minutos. Y al cabo de este periodo de tiempo lo retiraremos, y entonces observaremos que nuestro instrumento debería marcar en torno al 95%. En caso contrario, si es posible, habrá que recalibrarlo.

Hemos de indicar que, tanto para el psicrómetro como para el higrómetro de cabello, es muy importante la colocación. Al contrario que ocurre con la colocación de un barómetro, cuando ubiquemos un higrómetro tendremos que tener en cuenta que variará según esté orientado, al norte, al sur… y por supuesto si está en interior o exterior. Un higrómetro en interior casi nunca nos dará la misma medida que la de una estación meteorológica situada al aire libre. Y tampoco obtendremos la misma medida si está colocado mirando al norte o al oeste, por ejemplo.

 

Otros tipos de higrómetro.

– Los higrómetros de espiral.

Este tipo de instrumentos son siempre de peor precisión que cualquiera de los otros nombrados anteriormente. Suelen ser de pequeño diámetro y generalmente van acompañados de un termómetro de espiral, también pequeño. Podemos verlos en barómetros grandes… a los que el higrómetro de espiral da un toque de estación meteorológica. No obstante, por su aspecto exterior veremos que son como los higrómetros de cabello.

 

– El fraile del tiempo.

¿Qué vamos a decir del fraile del tiempo? ¿Que se fabrica desde 1894? ¿Que el procentaje de devoluciones es del 0%? ¿O que sigue indicando el tiempo con antelación un siglo y pico después? Pues así es.

Aunque este no sea un artículo sobre este fraile, sin duda el hecho de que sea un higrómetro nos obliga a incluirlo.

Fabricado hoy en día por los biznietos del inventor, el fraile del tiempo sigue prediciendo el tiempo con la misma precisión que hace más de un siglo.

 

En este higrómetro tenemos “traducido” el rango de humedad de 0 a 100% con determinados tipos de tiempo. Es decir, que el SECO de la parte superior es el equivalente a una humedad baja, mientras que la LLUVIA de la parte inferior es una humedad cercana al 100%.

Si el fraile del tiempo está bien calibrado, como dice la propaganda, entonces es de esperar que anticipe el tiempo con 12 ó 24 horas de antelación.

 

– La casita meteorológica.

Este bonito instrumento fabricado en Baviera también es algo que se fabrica desde hace décadas, y no es difícil encontrar a gente de cierta edad que sonríe cuando lo ve en Altocúmulo.

 

Según lo que vemos indicado en el dintel de las puertas, el tiempo será bueno si sale la chica, mientras que habrá peligro de lluvia si sale el señor, situado bajo el símbolo de lluvia.

 

Esta casita meteorológica no es otra cosa que un higrómetro compuesto por una fibra sintética (como el fraile del tiempo) que, ante los cambios de humedad, mueve un mecanismo que hace aparecer por la puerta de la casita a un señor (si va a llover o el tiempo será muy húmedo) o a una señora (si el tiempo será mayormente seco y estable). Su funcionamiento, así pues, es sencillo. Y su precisión es alta, así que ¿qué más podemos pedir?

Conclusiones.

Esperamos que todo este recorrido efectuado ante la pregunta de ¿Cómo funciona un higrómetro? nos haya servido para comprender un poco más qué es la humedad, a qué se deben los cambios de humedad y qué tipos de higrómetro podemos encontrar, y que no sean precisamente los de aguja.

 

 

 

 

¿Cómo funciona un pluviómetro?

El pluviómetro es el instrumento meteorológico que mide la precipitación que cae en un lugar determinado. Es, quizá por vivir en latitudes secas, el instrumento que más ilusiona tener al aficionado a la meteorología.

Hay mucho tipos de pluviómetros en función de su diseño, construcción o recogida de datos. En este artículo vamos a preguntarnos: ¿cómo funciona un pluviómetro?

¿Cómo funciona un pluviómetro?

Como hemos dicho más arriba, nada más ilusionante que comprar un pluviómetro, colocarlo adecuadamente y ver cómo el agua de lluvia va cayendo en su interior. Pero luego, cuando ha dejado de llover, lo cogemos, y… ¿qué hay que hacer con el agua de su interior? Vamos a explicarlo, como siempre, de manera sencilla.

El pluviómetro consiste en un recipiente de forma cilíndrica, generalmente, aunque puede ser cónico o troncocónico, e incluso rectangular. Está abierto por arriba, y este orificio, llamado “boca” puede ser circular, cilíndrico, ovalado o rectangular. Sea como sea, sin duda es muy importante que esta boca esté perfectamente fabricada, porque de ella depende, en gran parte, que la precipitación medida tenga el valor correcto.

Pero ¿cuánto es un litro por metro cuadrado?

Hemos de comentar antes de seguir que el pluviómetro mide la precipitación en litros por metro cuadrado o bien en milímetros de altura. Sí, esto último es una unidad de longitud.

La explicación es fácil: si nosotros fabricamos un recipiente cuadrado de un metro de lado y vertemos en él un litro de agua podríamos comprobar que la altura del líquido vertido sería de 1 milímetro. Evidentemente, medir esto es muy difícil, por no decir imposible, ya que la cohesión del agua haría que ésta se “pegase” a las paredes del recipiente, falseando la realidad. ¿Podríamos tener un pluviómetro así? Claro, desde luego. Pero no sería muy práctico, que digamos.

 

¿Cómo funciona un pluviómetro?

Imagen de un pluviómetro pparcialmente lleno de agua. Para averiguar la cantidad de lluvia sólo hemos de contar las rayitas numeradas grabadas en el plástico.

 

Por ese motivo, en lugar de un metro cuadrado de superficie, los pluviómetros presenta generalmente unas aberturas con superficie de 50, 100 o 200 centímetros cuadrados. Cuanto más grande, más precisión.

Los pluviómetros que podemos comprar para tener en casa o en el campo nunca superarán los 200 centímetros cuadrados.

Continuamos.

Una vez aclarado esto, tan importante, tenemos que decir que, cuando llueve, el agua que cae dentro del pluviómetro puede medirse, como vemos en las imágenes de este artículo, gracias a las medidas que lleva grabado el vaso. Estas medidas están calculadas en función, como hemos dicho, de la superficie de la boca del pluviómetro.

close

Ya sabemos cómo funciona un pluviómetro.

Pero… ¿dónde podemos colocar nuestro pluviómetro?

No tenemos que pensar mucho para darnos cuenta que nuestro pluviómetro no puede estar en la terraza de casa, junto a la mesa en la que comemos, o debajo de un gran árbol. Tampoco puede estar pegado a una pared, claro.

Por eso no tendremos problemas si vivimos en una casa con jardín, en una casa de pueblo o, por ejemplo, tenemos un pequeño campo. En estos casos lo podremos colocar en el suelo. Algunos de ellos llevan un jalón o pincho que podemos clavar en la tierra o abrazar a un soporte vertical, o a una barandilla. Nada complicado.

¿Y si tenemos dudas? ¿Y si no tenemos mucho espacio? En este caso lo que vamos a hacer es emplear una regla que nos permitirá saber si nuestro pluviómetro está bien colocado.

Dejamos el pluviómetro en el suelo y, desde su boca, nos imaginamos, o trazamos, un cono invertido con la generatriz a 45 grados desde la vertical. Y este cono imaginario lo proyectamos, y calculamos (de manera aproximada, claro) si hay algún obstáculo existente que intersecte, que “tropiece”, con esta línea. Si intersecta, entonces tendremos un problema en ese sitio. Pero si no encontramos ninguna ubicación totalmente libre entonces deberemos escoger la más libre de todas. Hay que tener en cuenta que ese obstáculo que corte a nuestro cono puede ser un árbol monumental situado a 50 metros o un edificio, pero también puede ser un murete de 50 centímetros de altura si éste se encuentra muy cerca.

¿Cuántos tipos de pluviómetros existen?

Si atendemos al tipo de funcionamiento que tenemos dentro de los pluviómetros, se diferencian en dos grupos, analógicos y digitales.

Pluviómetros digitales.

Los pluviómetros digitales, son también llamados de balancín.

 

¿Cómo funciona un pluviómetro?

Pluviómetro digital de balancin. En ellos, la unidad exterior (carcasa rectangular) envía un pulso a la consola receptora cada vez que las cucharillas del balancín se vacían.

 

En estos últimos, encontramos dentro de la carcasa recolectora un balancín, un sube y baja, consistente en una o dos cucharitas que se van llenando de agua y, por peso, vuelcan su contenido, que sale al exterior por unas ranuras realizadas para tal efecto. Y a cada vuelco, un imán pasa por una parte determinada del circuito electrónico, y éste envía a la consola la cantidad de precipitación. Cuantos más vuelcos, más cantidad de lluvia. Y cuanto más rápidos sean los vuelcos, más intensa es la lluvia, lógicamente.

Así, un pluviómetro digital no precisa que vayamos a leerlo nada más terminar de llover, para evitar la evaporación, como pasa en los manuales o analógicos.

Pluviómetros analógicos: los de toda la vida.

Dentro de los pluviómetros analógicos, o manuales, tenemos pluviómetros de lectura directa o pluviómetros totalizadores.

 

Este es el pluviómetro americano Stratus, también llamado “coco” por los aficionados. Es un aparato totalizador, y su capacidad máxima es de 280 mm. de lluvia.

Los primeros son los que podemos encontrar de manera más usual en casa de cualquier aficionado. Llueve, acudimos a leer, anotamos la medición y lo vaciamos. Estos modelos estar diseñados para recoger, como máximo, en torno a los 100 l/m2 (o milímetros, recordemos).

Los segundos, los totalizadores, son pluviómetros de mayor capacidad, que no pierden prácticamente nada por evaporación. Tienen una tapa con un único orificio por la que el agua de lluvia entra al interior. Allí se acumula, y luego, con ayuda de una probeta debidamente escalada a la superficie de la boca del pluviómetro, podemos ir volcando el agua en la probeta, para ir así sumando cantidades.

En España es el pluviómetro totalizador Hellmann el que utiliza AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), mientras que hay alguno otro muy solicitado, como es el Stratus, también llamado “coco” por los aficionados. El Hellmann oficial tiene una capacidad de 200 mm., mientras que el Stratus llega hasta los 280 mm., prácticamente. Casi nada.

 

¿Cómo funciona un pluviómetro?

Pluviómetro Hellmann con capacidad para 120 litros por metro cuadrado.

 

Y por último, una curiosidad. Hay pluviómetros mucho más grandes. Podemos verlos en la cima de algunas montañas, y tienen una capacidad suficiente para almacenar toda la lluvia caída en un año. Por eso, una vez al año se acude allí y se miden los litros caídos.

Ponga un pluviómetro en su vida. En la tienda online de Altocúmulo tenemos gran variedad. Usted podrá elegir el más adecuado para su necesidad.

Comprar pluviómetros en nuestra tienda online

 

Acabamos ya. Como en otras ocasiones, dejamos aquí el video que tenemos en nuestro canal de Youtube, que también se llama Altocúmulo. Esperamos que pueda acabar de despejar vuestras dudas.

Hasta la próxima.

 

 

¿Cómo funciona una brújula?

Esta es la pregunta del millón para muchos usuarios cuando observan una brújula posada en la palma de su mano.

La brújula es un instrumento de orientación que podríamos definir como “instrumento consistente en una aguja imantada que flota libremente sobre un líquido, o apoyada en un pequeño útil, y que señala siempre el norte magnético”.

En esta entrada abordaremos el funcionamiento de la brújula de una manera sencilla.

¿Cuáles son las partes de una brújula?

Atendiendo a la definición tenemos:

  • La aguja: en forma de cuña afilada, simplemente apuntada o, en su caso más sencillo, una simple aguja. Sea como fuere, esta se puede magnetizar por medios artificiales, con ayuda de un imán.
  • El soporte: esta aguja se apoyará y se desplazará cuando esté colocada sobre una afilada punta (caso de la brújula seca) o flotando en un líquido. En el primer caso la aguja se moverá de manera nerviosa, buscando el norte. Y en el segundo caso se orientará girando mientras flota. Esta brújula, cuyo líquido suele ser algún tipo de aceite, se comporta de manera más pausada en sus movimientos.
  • El limbo: generalmente es un círculo graduado de 0 a 360 grados. La aguja siempre indicará alguna numeración, y nosotros deberemos interpretarla (esta es la clave del artículo). En ocasiones, no obstante, es este círculo graduado el que se mueve. En estos casos no disponemos de aguja, ya que todo el círculo está imantado.
¿Cómo funciona una brújula?

Modelo de brújula en el que es el círculo graduado el que se orienta hacia el norte magnético. No tiene aguja, como podemos observar, y tenemos la ventaja de que siempre podremos tener los cuatro principales puntos cardinales orientados.

¿Para qué sirve una brújula?

Algo tan sencillo como lo que viene derivado de su definición es lo que se le resiste a muchos usuarios.

Señalar el norte, señalar el norte… sí, parece sencillo. Pero ¿qué hay en el norte? ¿Por qué el norte?

Para explicar esto diremos, sin profundizar mucho más, que nuestro planeta Tierra se comporta como un sólido imantado. Al igual que tenemos un Polo Norte y Polo Sur geográfico (que es el que nos indican las líneas verticales de un mapa), tenemos también Polo Norte y sur magnético. Y las invisibles líneas de fuerza que siempre vemos en la representación de un imán valen para la Tierra. Estas líneas salen desde el polo situado en el hemisferio sur hasta llegar al hemisferio norte. Hacia allí señala la aguja de una brújula.

 

¿Cómo funciona una brújula?

Las líneas de fuerza de la Tierra. Con ellas, y su dirección, se orientan las brújulas.

 

Pero hay más. El problema viene cuando el usuario quiere saber dónde está el este, el oeste o el sur. O, en general, cualquier rumbo (así se denominan las orientaciones cuando tratamos con una brújula) que necesitemos seguir.

Compra tu brújula en nuestra tienda online

Vamos al caso práctico

En este artículo de ¿cómo funciona una brújula? vamos a tratar de explicar cómo podemos orientarnos.

Ejemplo:

Estamos situados al final de un camino, punto en el que empieza un bosque. Y sabemos que nuestro destino está, 500 metros más adelante, en una casa situada entre los árboles. Sólo tenemos un mapa y una brújula. Imposible llegar a ella a menos que veamos salir el humo de la chimenea.

 

¿Cómo funciona una brújula?

 

close

¿Qué hacemos en primer lugar?

Si no sabemos para qué sirve un mapa ni cómo funciona una brújula lo tendremos crudo. Pero se supone que alguna noción tenemos. Nos hemos ido al campo, o de excursión, sabiendo que no hay señales indicadoras ni extraordinaria cobertura de móvil.

Cogemos el mapa y observamos dónde estamos. Localizamos la carretera y su punto final. Localizamos la casita que es el punto de destino. Fácilmente, a continuación, vemos las líneas verticales que todos los mapas topográficos llevan. Esas líneas van de norte a sur. El norte estará en la parte superior del mapa, y el sur en el inferior.

Ya sabemos algo

Vemos que la casa a la que tenemos que llegar está más o menos orientada al noreste. El noreste son 45 grados desde el norte, contados en el sentido de las agujas del reloj. Y, mirando la escala del mapa (esto daría para otro post), tenemos que caminar en línea recta 1000 metros. Ya nos arreglaremos para saber que hemos andado lo suficiente en ese momento, pero…

¿Cómo saber dónde está el noreste?

Aquí entra el sentido de este artículo ¿cómo funciona una brújula?

Cogeremos la brújula en nuestra mano, o la dejaremos encima de algún soporte horizontal: una mesa, el capó del coche o el suelo, en su caso. Esperamos que la aguja de la brújula se detenga. Ahí, donde señale la punta de la aguja pintada de rojo, o de verde, o donde veamos que tiene una “N”, está el norte. Ya sabemos dónde está el norte.

La clave está en este paso

Sabemos dónde está el norte, pero yo quiero ir al noreste. Ahora es cuando hemos de estar atentos. Con cuidado giramos la brújula poco a poco hasta que veamos que la “N” del círculo graduado coincide con la punta (o la “N”) de la aguja. En este momento tendremos la brújula orientada. ¿Por qué? Pues porque sabremos dónde está el norte, pero también sabremos en este momento que el este, el oeste… están en su sitio.

Si nos saltamos ese paso lo que ocurrirá será que podríamos avanzar hacia el punto cardinal deseado (por ejemplo el noreste), pero estaríamos andando hacia otra parte.

Así, con mucho cuidado, cuidando de que la aguja y el punto “N” del círculo graduado estén superpuestos, podemos mirar con tranquilidad adónde está el noreste y así avanzaremos, seguro, hacia la dirección indicada.

Hay que hacer notar que si la brújula es de las que tiene el círculo graduado móvil; es decir, que no tiene aguja, entonces nuestra brújula siempre estará orientada. Y, sí, será un poco más fácil trabajar con ella si no tenemos mucha pericia o práctica.

Conclusión

Hasta aquí tenemos lo más básico para saber cómo funciona una brújula. Hace tiempo realizamos un vídeo, que tenemos en nuestro canal Youtube, con el que podrán resolver, esperemos, cualquier duda.

Y, por último, también puede ser que necesitemos adquirir una brújula. En este caso no hay nada más fácil que pinchar en el siguiente enlace para acceder a la correspondiente categoría de nuestra tienda online.

Compra tu brújula en nuestra tienda online

 

 

 

 

“El Círculo del Agua”, primera novela de Antonio Pardo.

Como cada semana, Dharani y Yash, dos inseparables amigos de un pueblecito del centro de la India, acuden al mercadillo que se organiza junto al río para vender sus mercancías. Pero ese no es un día cualquiera, porque en sus orillas va a tener lugar una ceremonia especial, y Dharani estará presente.
Cae la tarde y comienza el rito, y Yash, que observa oculto desde la lejanía, se da cuenta de que aquello no es lo que su compañera creía…

 

 

"El Círculo del Agua", primera novela de Antonio Pardo.

 

Así comienza El Círculo del Agua, la primera novela que yo, el que esto escribe, acabo de terminar. Hoy hablo como Antonio Pardo, no como propietario de Altocúmulo.

Vaya por delante mi sinceridad, humildad e inexperiencia en todo lo relativo al mundo literario.

Después de un año, he llegado a la conclusión de que el hecho de escribir una novela no surge desde la ocurrencia de un momento, ocurrencia que se puede convertir en empecinamiento si el único objetivo es llenar páginas y páginas. En mi caso creo que “el Círculo del Agua” es el resultado de la “mineralización” de la fantasía almacenada en mis recuerdos durante los años de la adolescencia. Los veranos de aquella feliz época, leyendo y releyendo las aventuras de Sandokán, mezclaban en mi cabeza las luchas de los invencibles piratas contra el enemigo inglés, así como las tremendas traiciones y venganzas de la temible secta de los estranguladores, ya en la India. Mompracem, los paraos, Sarawak, la ciudad negra de Calcuta, Surama, Tremal-Naik, Kammamuri… todo eso ha permanecido siempre conmigo, y la idea que un buen día surgió en el momento del reposo nocturno (casi siempre el origen de los mejores proyectos) se ha ido desarrollando, sin ayuda “obligada” por mi parte, hasta convertirse en lo que hoy tengo delante.

Y ¿qué vamos a encontrar en “El Círculo del Agua”? Pues un homenaje a Emilio Salgari en forma de novela de aventuras, orientada hacia todos los públicos, pero que podría encajarse en el segmento “juvenil”. Época actual, personajes “normales”… y aventura y misterio. Y todo ello deslizándose sobre un “camino amarillo”, como en “El mago de Oz”, que es la lluvia. La lluvia y la meteorología como hilo conductor, pero sin la intensidad que nos haría considerarla como una novela eminentemente meteorológica.

En resumen, tengo la esperanza de que los lectores, al menos, puedan decir que está bien escrito (cosa en la que he puesto toda mi alma)… y que han leído 50 libros peores.

Según lo previsto, “El Círculo del Agua” estará disponible a partir de la semana del 11 de diciembre, ya sea en nuestra tienda física o en la tienda on line. Y el viernes 15 de diciembre haremos la presentación oficial en Altocúmulo, en Valencia. Están todos invitados.

Por último les dejamos con el enlace a la pequeña presentación a la que nos invitaron los amigos del programa “Estil Mediterrani”, en el canal 8-Mediterráneo TV.

¡Nos vemos por ahí, de aventuras!

El tiempo de… Joan Carles Fortea.

El tiempo de… Joan Carles Fortea

Si hay un “hombre del tiempo” en la Comunidad Valenciana que sea apasionado, curioso, emprendedor de nuevos proyectos y observador -sin más- del cielo, ese es “nuestro” Joan Carles Fortea. Es complicado encontrar hoy, en algunos ámbitos profesionales, gente que ame su trabajo. Por todos esos motivos andábamos detrás de él desde hacía ya unos meses, y por fin lo tenemos aquí.

Este físico de carrera, profesor de universidad, amante de la astronomía y ex-hombre del tiempo de la antigua Canal 9, presenta en la actualidad el espacio L’ Oratge en el canal de televisión Mediterráneo TV. Allí lo podemos ver, en gran formato, mostrando isobaras, polvo sahariano y fotografías de todos los televidentes.

Podríamos seguir adjetivando a Joan Carles, pero las preguntas que podréis leer a continuación es dejarán bastante claro qué tipo de persona es. Esperamos que sean de vuestro agrado.

 

 

 

 

– ¿Cuál es el primer recuerdo “meteorológico” que tienes?

Hola, saludos.
Mis primeros recuerdos son de niño, de la mano de la lluvia y en mi pueblo, en Quart de Poblet. Recuerdo semanas de septiembre lloviendo sin parar, un día, y otro, y otro, y de vez en cuando con intensidad torrencial, y ver como la calle cada vez estaba más llena de agua, y el agua subía por las aceras, y preguntar a mis padres cómo podía llover tanto sin parar y a veces tan fuerte.

Y recuerdo de pequeño días de tormentas fuertes, que nos quedábamos sin luz casi todo el pueblo, porque antes nos quedábamos sin luz de manera más frecuente. Recuerdo estar escuchando los truenos, con una vela y escuchando la radio, y contando el tiempo entre los relámpagos o rayos, y los truenos.

Y recuerdo también mis primeras tormentas de verano en Teruel, con una sensación de asombro, admiración y sobretodo de miedo.

 

 

 

 

 

– ¿En qué ocasión concreta has pensado “madre mía, la que me va a caer”, cuando viste la evolución real del tiempo con respecto a tu pronóstico?


Lo he pensado varias veces y con significados diferentes.

Con alguna línea de turbonada hemos tenido algunos sustos. Recuerdo grabar la información del tiempo a las 12h, por problemas en el estudio. Era un día típico de final de primavera con inestabilidad, una vaguada que se acercaba, y en la previsión se comentó que la tarde sería movida hacia el interior de Castellón y de Valencia, y ‘res més’.

Ese espacio se debía de emitir a las 15h, y a partir de las 13h comenzaron a crecer unos ‘pepinos’ hacia el interior de Valencia con una energía brutal, y a las 14h los teníamos llegando a Buñol con tormenta, rachas de viento fuerte y lluvia intensa. A las 14.30h había árboles caídos en Chiva y destrozos por inundaciones. La previsión grabada se emitió, sí, se emitió. Lo mejor fue que tuve que salir justo después de la grabación y en directo decir que la previsión era grabada y que la situación había cambiado, y de qué manera. En aquel momento, la información meteorológica no se hacía en directo, y fue toda una experiencia. Tengo que agradecer a todos los que hicieron que fuera posible la corrección en directo.

¿Alguna otra?

Y más recientemente, bajando Penyagolosa pensé: ‘madre mía, la que nos va a caer’, pero en este caso de agua, o algo más. Estábamos en la cima preparando un programa de televisión, y teníamos al lado un grupo de estudiantes que habían coincidido en la cima con nosotros. Visualmente veíamos llegar una tormenta y con el radar teníamos identificado el desplazamiento. Y todos pensamos que de esta sería difícil escapar, y efectivamente nos pilló bajando con buena colección de rayos. Algunos de ellos muy, pero que muy cerca. Os recomiendo que un día vayáis por el lado oeste del barranco de la Pegunta, por la zona más alta. Y podréis ver toda una colección de impactos de rayos en árboles, es una pasada.

 

 

 

 

 

– ¿Crees que los modelos matemáticos de predicción atmosférica tienen aún mucho camino por recorrer? En cuanto a fiabilidad, claro. ¿O hay cosas que nunca podrán predecirse del todo?
El camino por recorrer es el que se está recorriendo, en la mejora de las salidas probabilísticas. Hay un campo que todavía no ha llegado al público en general, pero que comienza a hacerlo. Y en este sentido el trabajo que se está realizando todavía puede avanzar.

De la misma manera se está avanzando en la mejora de como los modelos incluyen la orografía y parametrizan las tormentas, y sobre todo la precipitación.

Las interacciones entre la atmósfera y el mar, y entre la atmósfera y la tierra también son campos donde se avanzará próximamente. Con el aumento de la resolución de los modelos, de la capacidad de cálculo y de la información que tendremos de los nuevos satélites meteorológicos.

El campo de la teledetección siempre me ha atraído y me parece apasionante. Seguro que nos va a ofrecer todavía mucha más información, tanto en cantidad, como en calidad. Y esto será aprovechado por los modelos de predicción. Los nuevos sensores, que se están montando en las plataformas espaciales, con grandes mejoras espectrales, ofrecen ya unas herramientas cuya potencia aprovecharemos los próximos años. En este sentido, hay que reconocer el nivel de los equipos de investigación en Teledetección que tenemos en Valencia.

 

– ¿Qué localidad, zona o región del mundo te gustaría visitar una temporada, para poder disfrutar de su “tiempo”?
Hay que reconocer, que en nuestra zona a veces queda todo un poco parado y aburrido. Pero cuando se monta una, puede ser o es espectacular.

De todas formas, Islandia es el próximo objetivo.

La zona de tornados de los Estados Unidos tampoco estaría mal poder visitarla montado con un cazatormentas de la zona.

 

 

 

 

 

– Recomiéndanos una película o un libro (o las dos cosas) de índole meteorológica.


Películas hay varias interesantes dedicadas a fenómenos extremos atmosféricos o marítimos.

A mí siempre me ha gustado mucho Twister. Por como plantean el trabajo de campo en equipo. Y por como buscan tener más datos para poder entender el comportamiento de la naturaleza. La he visto varias veces y siempre me engancha, aunque hay que cosas que…, bueno, se podían haber planteado de otra manera, pero es una película. Me recuerda mi época de becario por los campos de Barrax, en Albacete, lanzando globos sonda en julio.

Por motivos meteorológicos y de divulgación científica recomendaría Marte, Interestelar y Gravity.

¿Algún libro?

Respecto de libros, siempre me llama la atención en cualquier obra como se describe el entorno meteorológico de las situaciones. Pero si hablamos de un libro de meteorología o climatología, me gustó ‘The state of fear’ (Estado del miedo). Hace reflexionar sobre la mezcla actual de ciencia y política en relación con el cambio climático. Creo que en estos momentos todos deberíamos dar una repensada a qué significa tiempo y qué significa clima. Y por tanto, el significado del cambio del clima y hacia donde nos está llevando. Como dice otro libro, en este caso más cercano, de Andreu Escrivá: ‘Encara no es tard’.

Vaya, me olvidaba. Os recomiendo también, si todavía no lo habéis leído, que echéis una ojeada al libro ‘No dispareu al meteoròleg’. No es un manual de meteorología, ni tampoco es una novela negra. Es un libro que habla de nuestra meteorología y nuestra climatología. Es un libro hecho como agradecimiento a todos los observadores altruistas que cada día realizan sus observaciones. Ellos envían datos o fotos, siguiendo las condiciones meteorológicas de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron la semilla de la actual Asociación Valenciana de Meteorología, AVAMET, el presente y el futuro de nuestra meteorología. En este libro, Victòria Rosselló y Vicent Gómez, explican muy bien algunas de las peculiaridades de nuestro ‘oratge’ y de nuestro clima. El libro es una piedra más a la gran pared de piedra seca, que es el conocimiento de nuestra meteo, de nuestro clima, y del cambio del clima.

 

 

Pues hasta aquí la entrevista que hicimos a JC. Hoy, a las puertas de otro episodio de calor, la colgamos en nuestro blog.

¡Gracias, Joan Carles!

El Nitinol o alambre con memoria: un material increíble.

Los materiales con memoria, viejos conocidos.

Hoy vamos a hablar un poco de uno de los materiales más raros y sorprendentes de todos los que tenemos en la sección “Ciencia experimental” de Altocúmulo, la tienda de la meteorología. Este material es el Nitinol. Un material increíble, como vamos a ver.

El Nitinol corresponde al grupo de los denominados “metales con memoria”, y está formado por una aleación de metales; es decir, una mezcla de ellos, descubierta hace ya unas cuantas décadas por un laboratorio de aviación de los Estados Unidos. El grupo de científicos que trabajaba con una serie de metales se dio cuenta de que la mezcla del Niquel y el Titanio (un metal NiTi) se comportaba de manera diferente según la temperatura a la que se encontrase. Pero no era este el único, porque anteriormente ya se había observado que una aleación de oro y cadmio se comportaba de manera parecida. Fue la primera vez.

Como sabemos, cada elemento mineral de la naturaleza (rocas, metales…) cristalizan en un determinado sistema (cúbico, romboédrico, exagonal…), de modo que nos encontramos con que esta aleación lo hace en uno u otro sistema según la temperatura a que se encuentre.

Así, si el NiTi está debidamente caliente su estructura es cúbica y no permite la deformación. Pero si la temperatura disminuye entonces sus elementos se organizan con otra disposición y se torna en deformable. Este es el principio fundamental.

 

¿Cómo trabajamos con este producto en Altocúmulo?

Como podemos imaginar, es un bonito experimento coger una porción de Nitinol y arrugarla o deformarla todo lo que podamos. Es fácil saber lo que pasará si le aplicamos calor: que volverá a su posición. Para lograr que aumente su temperatura podemos introducirlo en agua caliente, cogerlo por un extremo y calentarlo con un secador o bien engancharlo a una batería de 9 voltios.

 

Aquí podemos ver una porción de nitinol con su forma original y otra que hemos arrugado dándole una cierta forma. Si la introducimos en agua caliente o le aplicamos calor, volverá a su forma original.

 

¿Y para qué se utiliza?


Pensemos un poco… ¿en qué casos nos puede interesar tener algo que recupere la forma aplicándole calor?. ¡Bingo!. En unas gafas, claro. Si nos sentamos encima de ellas y las abollamos no tenemos más que calentarlas y ¡chas! las volvemos a tener (el estado de la lente será otro cantar, claro). ¿Aviones?. ¿Cohetes espaciales?. Sí, por qué no… Y hay otra aplicación muy importante en el campo de la medicina. Los famosos “Stent” empleados en medicina son unas piezas metálicas que pueden colocarse por la parte interior de un vaso sanguíneo para mantenerlo abierto. Es ideal que este metal tenga una temperatura de trabajo tal de modo que siempre esté intentando “expandirse”, cosa que el propio vaso no le permita, de modo que pueda hacer su función.


Una cosa más…
¿Os acordáis de Uri Geller, el famoso mentalista que se hizo famoso en la época de la tele en B/N por doblar cucharillas de café sólo poniéndolas entre sus dedos?. ¿Por qué está cucharilla no podría estar fabricada, total o parcialmente, de Nitinol?. ¿Qué os parece?. Por si acaso no recordáis el fenómeno del que os hablamos, aqui os dejamos un video de la última vez que salió en el programa “El Hormiguero”. Ved y juzgad.

 

 

 


En resumen, el Nitinol es algo que no es nuevo, pero así nos lo parecerá cuando lo veamos en acción por primera vez.
¡Ah, lo olvidaba!. Podéis comprar una porción de Nitinol en nuestra tienda on line, como tantos otros productos.

¡Hasta la próxima!

Nueva orientación para la webcam de Altocúmulo. Valencia, 23 de mayo.

Hoy estrenamos una nueva orientación para la webcam que tenemos en la vertical de la tienda Altocúmulo. Anteriormente esta cámara “miraba” hacia el sureste, mostrándonos el precioso perfil de nuestra ciudad. Ahora, con esta nueva imagen, perdemos la belleza del centro histórico pero ganamos la visión hacia Teruel, porque estamos casi en junio y seguro que más de una tarde tendremos espectáculo visual en forma de cumulonimbos (ayer perdimos una gran oportunidad, pero el verano es largo).

Podemos ver en la imagen, algo a la derecha de la antena de televisión, el edificio del antiguo hospital “La Fe”. A la izquierda de la antena tenemos una serie de altos edificios correspondientes a la zona del Palacio de Congresos de Valencia y, por último, justo en el límite izquierdo podemos ver un edificio cuadrado, que es un hotel situado en la Feria de Muestras de Valencia.

Y más allá de las casas tenemos las montañas. Entre los dos edificios anaranjados asoma, con su suave forma redondeada, el Alto del Pino, en la Sierra Calderona, con una altitud de 716 metros.

Esperamos que os guste. Esperamos las tormentas.

¿Dónde coloco mi pluviómetro?.

Ha pasado demasiado tiempo pero por fin hemos podido subir otro de nuestros videos. En esta ocasión vamos a explicar dónde puedo colocar ese pluviómetro que tenemos en la barandilla de nuestro balcón. ¿Está bien puesto ahí?. ¿Recogerá toda la lluvia?. ¿Es mejor ubicación en otro sitio?.

Aquí os dejamos la explicación. Esperamos que os guste.

 

 

El Tiempo de… Tomás Molina

Hoy es El Tiempo de… Tomás Molina

¿Quién es Tomás Molina?

Hablar de Tomás Molina es hacerlo de historia meteorológica. Tomás Molina es físico y, como muchos de ustedes sabrán, el imprescindible “hombre del tiempo” de la televisión pública catalana. Además, ostenta otra serie de puestos y cargos, todos relacionados con la meteorología, a escala nacional e internacional.
Tomás Molina lleva más de 25 años explicándonos cómo será el tiempo los próximos días. La pasión que pone en ello hace que el profesional trascienda la pantalla. Y con ello lleve a pensar a los aficionados que, por qué no, estaría bien tomarse una caña con él.

El Tiempo de... Tomás Molina.El Tiempo de... Tomás Molina.

Los tiempos de la meteorología sin internet.

Como ya he dicho alguna vez, los primeros recuerdos que tengo de Tomás Molina están ligados a mi televisión B/N con su antena orientable. Aunque él es de la era de la tele en color, como bien dice. Al igual que pasaba con Picó y con Mauri (la tripleta mágica), los momentos previos al “Temps de neu” eran suyos.

Los anuncios de los grandes cambios de tiempo venían de su mano. Grandes bajadas de temperaturas o intensas nevadas ¡parecían más gordas aún! Sí, nos llegaban con más emoción que ahora. No había internet, recuerden…

Hoy, en 2018, Tomás Molina sigue dando el tiempo en la TV3. Y, además, podemos seguirlo en Twitter, donde es un activo usuario.

Así que hoy, cumpliendo un pequeño sueño de juventud, Tomás Molina aparece en nuestra sección.

Como no podía ser de otra forma, la predisposición por su parte ha sido inmediata, lo cual le agradecemos.

Así, sin más, os dejamos con esta pequeña entrevista. Esperamos que os guste.

 

La entrevista.

– ¿Cuál es el primer recuerdo “meteorológico” que tiene?

Yo nací exactamente 9 meses después de la gran nevada de Barcelona del ’62. Situaciones meteorológicas en mi propia carne he vivido la lluvia torrencial en Montserrat durante la visita del Papa Juan Pablo II, en noviembre de 1982. Subí a pie la montaña mientras descargaba el chubasco que dejó 69 litros/m2 en el Bruc y más de 60 en el monasterio.

En Estados Unidos alquilé un coche y conduje en medio de una tormenta impresionante, y cuando llegué al hotel empezaron a reñirme por imprudente y por no llevar encendida la radio: la tormenta llevaba tornado y yo había estado circulando a su vera.

El maravilloso “Tornado Alley”, o “callejón de los tornados”, zona de Estados Unidos que atraviesa áreas de Texas, Oklahoma y Arkansas.

Lo curioso es que el fenómeno meteorológico que más me ha impresionado y del que tengo un recuerdo más vivo, es del cielo despejado de la Antártida. Jamás he visto un cielo más prístino, transparente, sin una partícula de polvo, con todos los tonos del azul y el añil brillante.

 

 

– ¿En qué ocasión concreta ha pensado “madre mía, la que me va a caer mañana cuando vaya al trabajo”, cuando vio la evolución real del tiempo, con respecto al pronóstico realizado? ¿En qué fecha fue?

El acierto en el pronóstico ha mejorado de una manera impresionante, pero hace unos años era más frecuente no acertar, había más riesgo en las previsiones, sobre todo cuando incumbían fines de semana largos.

Uno de los que más problemas nos causó fue un Puente de la Inmaculada y la Constitución que venía con pronostico de nieve para el último día, que era domingo. Y finalmente terminó nevando la mañana del lunes, la ocupación hotelera fue de un 7% y nos llovieron quejas de todo el sector turístico y preguntas en el Parlamento. El error en el pronóstico fue de horas, pero sus efectos fueron muy considerables.

En ese episodio se abrió el debate no solo del acierto del las predicciones, sino también de la forma de comunicarlas. Hemos aprendido mucho de los dos retos desde entonces, pero los Puentes todavía me asustan un poco.

 

 

– ¿Con qué apartado disfruta más de la previsión en la tele, de cara a lo que espera el espectador? ¿Le parece más emocionante dar los datos de lo que ha caído ya, o anunciar una bajada muy importante de las temperaturas?

A mí me gusta el reto que supone cada día preparar el espacio de “El Temps”. Lo cierto es que la mayoría de los días no pasa nada en particular, y en cambio, nosotros tenemos que conseguir que el espacio sea interesante y ameno. Buscar aquello que sea relevante, ya sea del tiempo pasado o del futuro, y saber destacarlo. Nosotros jugamos mucho con las imágenes que nos mandan los espectadores y con las que nos llegan a través de agencias de otras partes del mundo.

 

– ¿Qué localidad, zona o región del mundo le gustaría visitar una temporada, para poder disfrutar de su especial “tiempo”?

¡Me falta conocer Australia! Para cada lugar del mundo hay cosas excitantes del cielo que descubrir. En el Hemisferio Sur la sombra se proyecta hacia el Norte, pasear por Finlandia a temperaturas de -30 grados es una gozada y una tortura; en la Antártida medí una racha de viento helado catabático de 160km/h y no se hizo de noche en todo el día.

Y en Usuhaia dicen “aquí el tiempo es tan cambiante que si no te gusta puedes volver en cinco minutos” y lo cierto es que a mí me hizo sol, llovió, nevó, hizo viento y volvió el sol, prácticamente todo en una sola mañana.

 

 

– Recomiéndenos una película o un libro (o las dos cosas) de índole meteorológica.

Soy bastante clásico en temas de cine. “Twister” me recuerda a una colega de Canadá, Claire Martin, que les asesoró en los temas meteorológicos. “El día de mañana” porque por alguna razón me identifico con el protagonista.

El Tiempo de... Tomás Molina

“El día de mañana”, peliculón para los fanáticos de la meteorología, en una de sus imágenes más conocidas.

Un libro de referencia para mí es la Guia Audubon “Field guide to weather”. Ahora es más fácil con internet, pero para mí fue la manera de entender  muchas cosas de la atmosfera. Por ejemplo, con los fenómenos ópticos en la atmosfera a través de las fotografías que contiene y los gráficos asociados. Todavía hoy es un libro que consulto muchas veces.

 

Pues hasta aquí tenemos nuestra entrevista. Creo que, después de leerla, también os tomaríais una caña con él, ¿verdad?

Este Dennis Quaid de la predicción es un loco de la meteorología. ¡Y por muchos años!

Tomás, muchas gracias por participar. Seguimos viéndote, leyéndote y oyéndote.

Nos vemos a la próxima.

 

El tiempo de… José Ángel Núñez.

   Volvemos con nuestra sección “El tiempo de…”, y en esta ocasión nos hace ilusión poder compartir con vosotros las vivencias de José Ángel Núñez, que es geógrafo y, en la actualidad, Jefe de Climatología de la Delegación de AEMET en la Comunidad Valenciana.


¿Y por qué José Ángel?. En nuestra corta experiencia en este mundillo meteorológico vamos conociendo a profesionales que trabajan, de una u otra manera, en esta bonita disciplina. Y en unos casos nos quedamos más “fríos” que en otros cuando conocemos a la persona en cuestión.


En el caso de José Ángel no es así. Su carácter apacible, la modestia con la que desarrolla su trabajo y ese aura indefinible que desprenden los “sabios” hacen que, de una u otra manera, nos sintamos atraídos por su trabajo.


Sin más preámbulo aquí os dejamos con la pequeña entrevista que le hicimos días atrás. Esperamos que sea de vuestro agrado.

 

 

El tiempo de... José Ángel Núñez.

José Ángel, como siempre, presente en los eventos de índole meteorológica que se producen en la Comunidad Valenciana. En esta imagen lo podemos ver flanqueado entre dos de nuestros “hombres del tiempo”, Joan Carles Fortea (i) y Vicent Gómez (d).

 

 

 

  1. ¿Cuál es el primer recuerdo “meteorológico” que tienes?

Nací y crecí en un pueblo de La Mancha; allí los fenómenos meteorológicos no son tan espectaculares ni adversos como los que podemos ver en el Mediterráneo. Lo que más recuerdo eran los días en los que nevaba. No eran muchos, quizás una nevada cada dos o tres años, pero esos días eran muy celebrados cuando yo era niño. No íbamos a clase, podríamos haberlo hecho, porque en un pueblo pequeño no había ninguna dificultad para llegar al colegio, pero, tácitamente, cuando amanecía nevado, volvíamos a la cama y a media mañana nos reuníamos en el parque a jugar con la nieve.

  1. ¿En qué ocasión concreta has pensado “madre mía, la que me va a caer”, cuando viste la evolución real del tiempo, con respecto al pronóstico?

En los grandes temporales me quedo en casa viendo llover, pero en días de pequeñas, pero intensas y breves tormentas, a veces no queda más remedio que salir de casa, a pesar de que salgo con la certeza de que me voy a mojar. En 2013 hubo varias tormentas justo a la hora de ir a recoger a los niños al colegio. Una de ellas, la del 4 de octubre, recuerdo que estaba en casa viendo en el radar como se formaba la tormenta aunque no me quedaba otro remedio que salir de casa porque eran las 5 de la tarde. Fueron sólo 10 minutos de tormenta, con viento racheado, pero me mojé, y el paraguas que tenía con el logo de AEMET quedó siniestro total.

  1. ¿Recuerdas el nombre de algún compañero de trabajo con un “ojo” especial para predecir determinadas situaciones atmosféricas?

Hay varios; durante décadas ha habido en Valencia una gran generación de meteorólogos. Visto desde 2017, con los medios tan amplios y sofisticados de los que disponemos, resulta heroico cómo se podían hacer predicciones y avisos hace…tampoco hace falta remontarse mucho, hace sólo 10 o 15 años. Desde luego si tengo que destacar a alguien es a Víctor Alcover, hoy jubilado y que fue jefe del Grupo de Predicción del INM/AEMET en la Comunidad Valenciana durante décadas. Su habilidad no sólo radicaba en predecir situaciones atmosféricas, sino de prever su impacto potencial, es decir, le daba a la predicción un valor añadido subjetivo que las herramientas de predicción no son capaces de proporcionar.

  1. ¿Crees que los modelos matemáticos de predicción atmosférica tienen aún mucho camino por recorrer, en cuanto a fiabilidad?

Desde luego que los modelos tienen mucho camino por recorrer. Tenemos la suerte de que el centro puntero mundial en predicción numérica está en Europa, y lo financiamos los europeos con nuestros impuestos. Los objetivos del Centro Europeo de Predicción en cuanto a mejora de sus modelos de predicción son muy ambiciosos en los próximos años.

Pero paralelamente hay otro camino por recorrer y del que se lleva muy poco trecho andado, y es la comunicación desde un organismo público (y servicio público), a la sociedad, de los resultados de esas mejoras en predicción numérica. Cito directamente lo que dice Ángel Rivera en su blog; “estamos avanzando mucho en las técnicas de predicción, pero todo ello mejorará muy poco el servicio público si no se dan pasos decididos para conseguir una mayor empatía con el público y, a partir de ahí, establecer un relato claro y asequible desde la verdad científica y con la comunicación más adecuada”. Lo suscribo totalmente.

  1. ¿Qué lugar del mundo que no hayas visitado, con un clima “especial”, te gustaría recorrer?

No me gusta el calor excesivo, por tanto creo que no elegiría un lugar tropical. Me quedaría con un lugar de frío para recorrer en un viaje ideal. No sé qué se siente saliendo a la calle a temperaturas de -20ºC o -30ºC, me gustaría experimentar esa sensación, aunque con un poco de tiempo valdría. Me siento muy cómodo en nuestro clima, un poco de frío, y rápidamente de vuelta a casa, a nuestro suave clima, estaría bien.

  1. Recomiéndanos una película o un libro (o las dos cosas) de índole meteorológica.

He estado años hablando de sequía y déficit de lluvias en la Comunidad Valenciana y, desde fuera, oyendo hablar de inmigración y de los efectos devastadores de la crisis económica. Con este panorama, no he dejado de pensar en “Las uvas de la ira”, de John Steinbeck, que relata también una situación de crisis económica, inmigración y sequía meteorológica que sucedió en Estados Unidos en los años 30, con la Gran Depresión. A pesar de estar escrita hace tres cuartos de siglo, casi todos los mensajes que se relatan en la novela siguen siendo válidos, y muchas de las penurias que se narran las hemos visto en los últimos años con nuestros propios ojos (aunque casi siempre a través de una pantalla de televisión).

 

Pues hasta aquí nuestra entrevista. Clara y concisa. Ahora ya sabemos algo más de lo que hace un meteorólogo cuando llueve, por ejemplo, y tiene que salir a la calle.

Muchas gracias a José Ángel por su disposición a todo lo que le planteamos.

 

Nos vemos a la próxima.