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El viento del oeste

El viento del oeste.

En nuestro viaje circular en el que recorremos la rosa de los vientos, llegamos hoy al límite entre el tercero y el cuarto cuadrante. Llegamos por fin a… el viento del oeste.

Y, antes de seguir adelante, es importante recordar que podremos medir la intensidad y la dirección de cada uno de estos vientos con un anemómetro, que es el instrumento adecuado para el registro de este parámetro.

 

Ver anemómetros

 

 

Unas pequeñas consideraciones.

A lo mejor es porque el que escribe esto vive al lado del Mediterráneo, al final del tobogán que baja de la Meseta manchega. La cuestión es que el viento del oeste está metido en nuestra cabeza como el enemigo público número uno, meteorológicamente hablando. Más aún que los calores que trae el viento del sur. Más, incluso, que las lluvias torrenciales que nos afectan preiódicamente, y que al fin y al cabo llenan ríos, embalses y manantiales. Pues no. El viento del oeste no. El poniente, así también denominado, no. El viento del oeste sólo sopla y sopla y sopla. Y reseca, y reseca. Rompe las veletas de las estaciones meteorológicas. Derriba árboles y muros. Levanta polvo. Y la gente de esta parte del Mediterráneo occidental va de mal humor por la calle…

Mejor vayamos por partes.

Como sabemos, la España peninsular está situada en lo que se llaman “latitudes medias”. Es decir, ni en las zonas tropicales (donde sí están las Canarias) ni en latitudes próximas al Polo. Por esto, la circulación del aire básica en España es del oeste, lo que no quiere decir que esté siempre presente el viento del oeste. Pero es lo habitual, y más en invierno que en verano.

Generalmente, el viento del oeste sopla de la siguiente manera:

Estos vientos  (llamados vientos de gradiente) se generan por la disposición de anticiclones y borrascas. Habitualmente, al norte de España, o en el Mediterráneo, se encuentran una o más borrascas, y más o menos en el Atlántico, a la altura de las islas Azores, el anticiclón del mismo nombre. Y en medio, en este pasillo, los vientos de poniente.

En virtud del desplazamiento de estos dos centros de presiones, los vientos serán puramente del oeste, del noroeste o del sur. Pero en el Golfo de Valencia, generalmente, acaban soplando del oeste, debido a la orografía existente.

el viento del oeste

Este mapa isobárico, tomado de la web Meteociel francesa, es uno más de tantos, al fin y al cabo. Un mapa más de poniente. Esta situación en España es muy habitual. Este invierno que ya acaba, por ejemplo, ha sido pródigo en estas situaciones.

 

¿Cómo afecta el viento del oeste a España?

El viento del oeste llega volando, en brazos de la Corriente en chorro, desde el Atlántico, recogiendo humedad, y siempre asociados a frentes lluviosos. Estos frentes siempre descargan la mayor parte de la precipitación en Galicia, Asturias, Cantabria. Y en Portugal, por supuesto. Y exceptuando a alguna zona de sombra pluviómetrica (el Bierzo y lo que está a espaldas del Teleno y Peña Trevinca), la regada es también bastante generosa en Castilla y León, Extremadura, Madrid y Castilla-La Mancha. Este poniente será cierzo (NO) en el Valle del Ebro, y mistral en las zonas altas de Castellón.

¿Qué ocurre cuando llega al Mediterráneo?

Pero llega al final de la meseta y bajan por el Puerto de Almansa, Buñol, el Ragudo… y se acabó. Las nubes, que vienen ya sin tanta lluvia, acaban secándose del todo, dado que este viento se recalienta y se seca, dando como resultado una ruina total. No hay una regla escrita, pero el agricultor dice que el poniente seca en un día lo que antes ha llovido en cuatro.

Además, es un viento traidor, fuerte, racheado, que te pilla con la racha máxima cuando menos te lo esperas…

 

Mapa de temperaturas para un día de viento del oeste. Este viento se acelera, y se recalienta y se seca al descender de la meseta. El resultado, en colores, es éste.

 

Algunos datos.

Baste un ejemplo: según la red de Meteoclimatic, la estación meteorológica situada en Marín (Pontevedra), lleva recogidos en este año 2014 un total de 866 l/m2., mientras que la estación meteorológica de Valencia-Olivereta, situada en dicho barrio de Valencia capital, lleva 43 l/m2 en el mismo periodo. Y todo “gracias” al poniente.

En nuestra estación meteorológica, Valencia-Altocúmulo, el viento del oeste es un viento que aprieta con ganas. Baste el ejemplo que podéis ver en este enlace… Fijáos en lo que pasó el día 30 de enero de 2015. ¡Qué barbaridad, para estar en pleno casco urbano!

Alguna otra particularidad de este viento es que en la zona del Estrecho de Gibraltar también sopla a base de bien. No con la furia que lo hace el levante, pero también de manera muy intensa.

Junto con los otros tres grandes vientos (el Norte, el este y el sur), sobre el poniente se escriben libros, se pintan cuadros o se cantan canciones, como el tema “Viento de poniente”, de Kiko Veneno, que podéis escuchar pinchando aquí.

 

En resumen.

Podríamos seguir hablando del viento del oeste durante días, semanas o meses… que merece la pena. El viento del oeste, más allá de nuestros gustos o necesidades, es el viento que domina nuestras latitudes. En el hemisferio norte en el que nos encontramos todo proviene del oeste. La corriente en chorro polar (el jet stream) viaja desde el oeste hacia el este, y sus ondulaciones más o menos acusadas son las que hacen, en definitiva, que suframos irrupciones de este viento que perduren en el tiempo durante unos determinados días.

Acabamos ya. Os dejo, como siempre, con el listado de unas cuantas denominaciones para el viento del oeste, allá donde sopla. Esperamos que reconozcáis algunas de ellas o que echéis en falta alguna otra. Eso será señal de que el viento del oeste está muy vivo.

Aquí van:

-Oeste.

-Poniente.

-Ponentà (así se denomina al episodio del poniente veraniego, fuerte y tórrido en el litoral mediterráneo, que no causa otra cosa que trastornos…).

-Céfiro.

-Algarbe.

-Ponientada.

-Ponientazo.

Hasta la próxima.

 

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