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Un vuelo de Valencia a París. Nubes y paisajes.

El sábado 12 de abril volamos (en línea regular) desde Valencia hasta París. La predicción meteorológica indicaba algo de inestabilidad, de modo que sería un buen día para ver nubes y más nubes.

La salida era a las 13 horas. Demasiado tarde para poder ver los Pirineos en toda su magnificiencia (y van…). Pero bueno. Otra vez será. París lo merece.

Os dejo unas fotos que hice en el vuelo. Las hice hasta París, pero al cruzar los Pirineos se acabaron las nubes interesantes. Con este reportaje podemos darnos cuenta de que la piel de toro, como siempre se ha dicho, a veces se comporta como un mini continente.

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Momentos antes de despegar. Podemos ver unos altocúmulos en pequeñas bandas que denotan inestabilidad. ¡Qué distintos son vistos desde abajo a ser vistos desde arriba!

París2

Elevados sobre Valencia, nada más despegar. Los altocúmulo siguen estando encima de nosotros. En la imagen se ve en Antiguo cauce del Turia, con las pistas de atletismo, y encima de la turbina tenemos el Parque de Cabecera, con el Bioparc, y más arriba, el Palacio de Congresos.

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Ya metidos en el mar, sentido S-N, pasamos por el Puerto de Sagunto. Podemos observar cómo estamos a punto de pasar por encima de los altocúmulos y estratocúmulos. Y fijaros quienes asoman por la parte superior de la imagen…

París4

Seguimos subiendo, y ¡oh lá lá!, aparecen las tormentas de Teruel.

Siempre me ha resultado curioso ver qué a mano está todo lo relacionado con el tiempo, que al fin y al cabo son diez kilómetros por encima de nuestras cabezas. Es decir, que en dos minutos subes con un avión y de repente aparece todo lo que ves en las imágenes de satélite, en el radar, etc etc.

Pues ahí estaban, tan cerca y tan lejos, fieles a su horario. La parte izquierda de la nube (que al fin y al cabo es el meollo de la cuestión) estaba más o menos sobre la vertical del Rincón de Ademuz.Y hacia el N-NE se extendía la enclusa muuuuuuchos kilómetros.

París5

Otros dos pequeños incus (yunques), situados más al interior de la tormenta de la anterior imagen.

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Las localidades de Peñíscola y Benicarló, con sus respectivos puertos. Y arriba y lejos, las tormentas.

París7

Un poco más arriba del Delta del Ebro, podemos observar. arriba y a la izquierda, cómo va acabando la enclusa de la tormenta que vimos nada más salir de Valencia. Y al fondo a la derecha, la nubosidad de evolución que hace crecer la presencia de los Pirineos. La ventanilla no estaba muy limpia, de modo que se perdía algo de detalle.

París8

Y finalmente, los Pirineos. Aquí predomina la nubosidad de evolución “patrocinada” por la misma masa que representa esta gran cordillera. Por lo tanto, Teruel es un hornillo para las tormentas, y los Pirineos son un trampolín (con su parte de hornillo, también, en verano).
Podemos ver cómo, al salir de la Península Ibérica y entrar en Francia, la nubosidad cambia completamente. Spain is different.
En el centro de la foto adiviné la forma de nuestro Padre Aneto (3404 m.). Precioso.

A partir de aquí, como decimos, el tipo de nubosidad cambió por completo, sucediéndose zonas de nubosidad estratiforme con zonas de cielo despejado. Curiosamente, en una de las zonas despejadas hubo turbulencias (siempre desagradables), quizá por el ascenso de alguna masa de aire caliente.

 

Pues esto es todo. Espero que os haya gustado. Nos vemos a la próxima.

 

 

 

 

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