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Tormenta en Valencia. Domingo 12 de octubre, día del Pilar.

Los mapas del tiempo previstos para este pasado domingo 12 de octubre indicaban la posibilidad de lluvias débiles durante la primera mitad del día, para dejar una tarde más despejada. Lluvias que viajarían de Suroeste a Noreste. Pero poco más.

Otros modelos de predicción o similares, como el proyecto ESTOFEX, indicaban un nivel “2” (sobre 3) de riesgo de tormentas, lo que indicaba la posibilidad de tormentas con algún fenómeno severo. Este mapa provocó más de un comentario de extrañeza sobre esta situación… Pues al final acertó.

En el mapa previsto por el modelo ESTOFEX podemos observar la posibilidad que hubiese tormentas con fenómenos severos, como granizo o algún tornado (Fuente: ESTOFEX).

En el mapa previsto por el modelo ESTOFEX podemos observar la posibilidad que hubiese tormentas con fenómenos severos, como granizo o algún tornado (Fuente: ESTOFEX).

 

La mañana comenzó, pues, más tranquila de lo que se esperaba. Sol, débil poniente y temperaturas algo más bajas que en días precedentes.

En el horizonte, un barco mercante se dirige hacia el Puerto de Valencia, navegando sobre un mar apenas rizado.

En el horizonte, un barco mercante se dirige hacia el Puerto de Valencia, navegando sobre un mar apenas rizado.

 

En la parte central del Golfo de Valencia, al mediodía, los vientos eran del SE, frescos y moderados, en torno a 12-14 nudos. El día era de playa, hasta que a partir de las 15 horas se comenzó a observar una línea de precipitación que viajaba desde el Suroeste hacia el Noreste, y que se desplazaba a bastante velocidad.

Aquí se aprecia esta línea de precipitación, ya encima de Valencia, con esas trazas amarillas que denotaban la mayor intensidad de la lluvia.

Aquí se aprecia esta línea de precipitación, ya encima de Valencia, con esas trazas amarillas que denotaban la mayor intensidad de la lluvia.

 

A partir de aquí, la pura observación del cielo ya nos hacía suponer que lo que se avecinaba por encima de Valencia no era un tormenta “normal”, sino una supercélula, que básicamente es una gran tormenta que lleva, ella misma, una organización de sus elementos más compleja que la de una tormenta habitual. ¿Cómo?. Pues por varios elementos suplementarios, como un arcus, que en definición de la OMM es un “Rodillo horizontal y denso, con bordes más o menos deshilachados, situado en la parte de delantera e inferior de ciertas nubes que posee, cuando es extenso, el aspecto de un arco oscuro y amenazador”.

Os dejo a partir de aquí la serie de fotos que pude hacer hasta que se puso a llover. Fueron diez minutos de lluvia intensa, y se acabó. Curiosamente, y ya sería una cosa que me gustaría que me explicasen, ¿por qué llovió tan poco, a la vista de la categoría de esta tormenta?.

 

Tormenta-2

Mirando desde Valencia hacia el norte se puede ver cómo avanza la nube, y es esa base negra por abajo y blanca por arriba, con cierta forma de huso, la que nos indica que la tormenta es de bastante actividad.

 

Tormenta-3

Un detalle del arcus, como pudimos, entre dos edificios.

 

Tormenta-6

Las tonalidades grises, blanquecinas o incluso verdosas en la parte inferior de la nube son otras características de este tipo de tormentas.

 

Tormenta-4

Mirando hacia el Norte (el mar está a la derecha), parte del arcus que iba entrando al Mediterráneo.

 

Tormenta-5

El arcus algo más metido en el mar, entre Valencia y Sagunto. A la izquierda, abajo y pequeñitas, vemos las estribaciones de la Sierra Calderona, antes de ser engullidas por la cortina de precipitación.

 

Tormenta-8

Esta imagen está tomada hacia el sur (se ven las grúas del Puerto de Valencia). Al estar debajo de la nube tenemos algo muy negro allá donde miremos… Pero claramente el grueso iba más hacia el norte.

 

Tormenta-9

Conforme se va metiendo en el mar, la nube va perdiendo la forma característica que tenía cuando la veíamos de perfil. Aunque sigue teniendo mala pinta, desde luego.

 

Tormenta-10

Otra nube accesoria bajo el gran Cumulonimbo. Esta nube es un cumulus fractus, nube de pequeñas dimensiones que crece al “calor” de las tormentas.

 

Tormenta-11

Color oscuro, bordes deshilachados (pannus, que son otro rasgo accesorio de las nubes de lluvia)… Pero ¿qué vemos o, mejor dicho, qué no vemos?

 

Tormenta-12

Efectivamente, la lluvia. Como veremos al final, una tormenta de este tipo tiene una estructura determinada que genera una sucesión de eventos, uno detrás de otro. Llega la parte anterior de la tormenta (la de delante). El viento arrecia en la dirección de avance. Luego para, mientras la nube sigue su movimiento. Hay unos minutos de calma (la calma de antes de la tormenta), en la que el viento para del todo y la visibilidad sigue siendo buena. Y de repente se abren los cielos, momento de la imagen,

 

Tormenta-13

Habitualmente, cuando deja de llover se abren claros y aparece el sol. Pero en este caso los cielos se quedaron como muestra la imagen. Y es que, aunque seamos repetitivos, la tormenta era más grande que las habituales.

 

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Y aquí tenemos, por último, un gráfico sobre lo que suele pasar en el desarrollo de una supercélula como esta de la que hablamos. En la parte delantera (esta nube se movería de derecha a izquierda) tendríamos todo lo que hemos ido viendo hasta que se pone a llover: avance de un toldo de nubes amenazadoras, calma en los vientos… hasta que la parte posterior descarga toda el agua precipitable, con agua, granizo…

 

Mi emoción me pedía que apareciera alguna tromba marina, ya puestos. Pero, al decir de los amigos de AVAMET, estas son muy caprichosas… Todo no puede ser.

Espero que os haya gustado. A mí sí.

Hasta la próxima.

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