Loading the content... Loading depends on your connection speed!

Llámanos: 962.058.274 - 616.967.111
Carrito de la compra - 0,00
Tarde de nubes en los Montes Universales. Teruel, 12 de agosto.

Aprovechando nuestro periodo vacacional (qué bonita frase), el pasado sábado 12 de agosto aprovechamos para visitar el nacimiento del Río Cabriel, afluente del Júcar, que está situado en la parte turolense de los Montes Universales, unidad geográfica de gran relevancia por ser también el germen del río Tajo, el más largo de España. una clienta de Altocúmulo nos dijo que no podíamos dejar de verlo.

La jornada se presentaba estable según los pronósticos. ¡Qué más habríamos querido nosotros que la previsión fuese otra!. Pero no… según parece, nuestras visitas a Teruel, provincia tormentosa por antonomasia, coinciden siempre con días de cielo despejado. De todas maneras, el “poder” que tiene Teruel en cuanto a procesos convectivos quedó demostrado en esta jornada.

Si hacemos una simplificación de la convección (simplificación que corresponde a una conclusión extraída de los años de observación), podemos encontrar días de pura tormenta, que son aquellos en los que todos los ingredientes necesarios están presentes (como el día anterior, por ejemplo), pero también hay días en los que el calor y la presencia de un poquito de aire frío son suficientes para que la maquinaria turolense se ponga “en marcha”, y días en los que, aunque no existan las condiciones… algo crece. Y eso pasó.

Así pues, a partir de las 14 horas pudimos asistir a la proliferación de una serie de bonitas nubes medias y altas, indicativas todas de que el día iba a ser un “quiero y no puedo”. Pero ahí estuvieron, para nuestro disfrute, y ahí las fotografiamos para deleite y contemplación de todos, en el entorno de Toril y Masegoso, el Molino de San Pedro, y los Ojos del Cabriel.

Esperamos que la definición que doy de cada nube sea correcta, porque no siempre es fácil (y uno tampoco es un experto, al fin y al cabo).

 

 

Las primeras nubes aparecieron hacia las dos de la tarde. Cielo muy azul y nubes muy blancas. Nubes sin sombra, luego no estamos ante unos altocúmulos. Su aspecto sedoso nos indican que son cirros. Pero, ¿y esos flecos?. Podrían hacernos dudar si corresponden al rasgo suplementario “virga”, pero el hecho de que el color de la parte inferior sea también muy blanco, y no semitransparente, viene a decirnos que son de la especie “fibratus”. Hilos, fibras.

 

 

Aquí, ya sin el monte de delante como obstáculo, podemos observar otras nubes, de las que hablamos más adelante. Parecen del mismo género, ¿verdad?.

 

 

En esta nube con aspecto de Fújur, el dragón de la película “La Historia Interminable”, podemos ver varios detalles delatores del tipo de nube que tenemos delante. En primer lugar vermos una base perfectamente horizontal de la que cuelgan unos pequeños flecos casi transparentes, mientras que en la parte superior apreciamos perfectamente ciertos abultamientos, abultamientos que la OMM define como “copo pequeño de aspecto cumuliforme cuya parte inferior está más o menos desgarrada y acompañada a menudo de virga”. ¿La nube tiene sombra propia?. No. Pues entonces estamos ante un Cirrus floccus virga. ¡Toma ya!.

 

 

Otra imagen de cirros. Ahora vienen las dudas: ¿no parece un poco sospechoso que todos los flecos de estos cirros cuelguen hacia abajo?. Como si fueran virgas… Además, el aspecto de estos flecos, que por su parte superior están algo desordenados (en los de la parte derecha se ve este detalle claramente), nos hacen sospechar. Yo aquí me decanto por cirrus floccus (porque la parte superior está algo abombada) virga.

 

 

En esta imagen, muy parecida a la anterior, vemos cómo van creciendo cirrocúmulos en la parte superior. ¿Y cómo sabemos que son esas nubes?. Atentos a la definición: “Banco, capa delgada o sábana de nubes blancas, sin sombras. compuestas por elementos muy pequeños en forma de granos, ondulaciones, etc., unidos o separados y distribuidos con mayor o menor regularidad…” Esta última parte es la importante: ordenados, a sean, líneas, borreguitos u ondas. Está claro, ¿no?.

 

 

Avanza la tarde, aumenta el calor, y los primeros cirros se ven ahora acompañados por otras nubes más bajas y compactas, que son las que tenemos del centro hacia la derecha. Y tienen sombra propia. ¿Entonces?. Correcto. Son altocúmulos. Podríamos pensar que son cúmulos, claro, pero yo creo que por las horas y la poca inestabilidad… no. Al fondo podemos ver unos cirros con una curiosa forma de animal marino, o de cometa, o de…

 

 

Son casi las cuatro de la tarde. En dos horas hemos pasado de ver sólo dos bonitos cirros a tener un cielo más o menos poblado por nubes. Abajo, a la izquierda, vemos nubes con pequeñas protuberancias cumuliformes. Sin duda, altocumulus floccus.

 

 

Cuando huimos del nivel del mar, de su humedad y de la monotonía reinante durante el verano, nos damos cuenta con mayor frecuencia del poder de la Naturaleza, que es capaz de brindarnos un magnífico espectáculo tan sólo mirando al cielo.

Y que dure...

 

 

Leave a Comment