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Taller de meteorología y ciencia en el CEIP Peúcos, Valencia, 7 de julio.

2017… ya es el tercer año que acudimos al Centro de Educación Infantil Peúcos, en Valencia capital, para realizar uno de nuestros talleres de ciencia y meteorología.

En esta ocasión se reunieron cerca de 35 niños, ¡record absoluto!, con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, lo que se convirtió en un reto, desde luego… pero salimos bien parados, porque se portaron muy bien.

Como hemos hecho en otras ocasiones, la meteorología fue el primer tema a tratar, dejando la parte experimental (que siempre es la que más gusta) para el final.

En total, cerca de una hora y media de curiosos experimentos y explicaciones. Vayamos con las imágenes, que siempre valen más que mil palabras.

 

Como siempre, la meteorología es lo primero. Hablamos de los meteoros, que son todas aquellas manifestaciones que se producen en el aire o la superficie terrestre y que están relacionadas con la meteorología. Al principio los niños no “caen” en sus nombres, pero cuando dices “lluvia” las demás ya salen solas. ¡Nieve!. ¡Granizo!. ¡Arco iris!.

 

 

 

Y después de repasar fenómenos como el Rayo Verde o el Fuego de San Telmo cambiamos de tercio y pasamos a los experimentos. Hablamos primero de la varita de Van de Graff.

 

La varita de Van de Graff juega con la electricidad estática y la atracción y repulsión de las cargas eléctricas para hacer volar ligeras figuras de un material similar al papel de plata. Un auténtico truco de magia para los ojos de los más pequeños.

 

¿Y qué decir de la arena mágica?. Esta arena tiene un tratamiento impermeable que hace que el agua, lógicamente, no pueda empaparla. Es un material de uso indefinido, de modo que sólo con pasarla por un colador de tela la tenemos lista para guardarla en su recipiente, si no queremos usarla más.

 

Y qué decir de los polvos de licopodio… sin duda uno de los materiales más increíbles a los que podemos tener acceso en Altocúmulo. Este finísimo material, procedente de un hongo, es inflamable si se expulsa con fuerza por un orificio (una jeringa, por ejemplo), pero también es hidrófugo, de modo que no se moja con el agua ni deja que nada se moje. El efecto visual de un objeto o parte del cuerpo introducido en agua con licopodio es, simplemente, espectacular.

 

Y el fin de fiesta, cómo no, es la nieve instantánea. Este experimento no lo hacemos antes porque en ese caso los asistentes dejan de prestar atención. Aquí estamos vertiendo en el agua la cantidad de nieve correspondiente…

 

…y aquí, como por arte de magia, ¡aparece la nieve!.

 

El año que viene ofreceremos más y mejores cosas, seguro.

De nuevo tenemos que agradecer a Adela Rey, la directora de este centro, que nos haya llamado un año más.

¿Nos vemos el curso que viene?.

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