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¡Qué bien huelen los pinos!. El Último de la Fila (II).

Unos de los últimos periodos de sequía que hemos vivido en España correspondió a los años 1993 y 1994, años en los que, además de la ausencia de lluvias, tuvimos el verano del 94 como uno de los más desastrosos en cuanto a incendios forestales.

Esta sequía comenzó a romperse durante 1995, cuyo final de verano se recuerda como muy tormentoso, con fenómenos severos como la granizada caída en la población de La Pobla Llarga (V).

En este “entorno” climatológico escribió El Último de la fila su disco “La rebelión de los hombres rana”, que fue publicado en 1995. Fue el último disco antes de anunciar su separación, tres años después. Este disco fue, sin duda, el más exitoso del grupo en cuanto a discos vendidos, número de conciertos, y localidades agotadas. Supuso el culmen de la carrera de este grupo, que decidió separarse antes de morir de éxito.

Pues bien, volviendo a lo puramente meteorológico, encontramos en las canciones de este disco varias referencias a la sequía, como en “Pedir tu mano”, “Bailarás como un indio”, o en este mismo tema, “¡Qué bien huelen los pinos!”.

 

Las primeras cuatro frases, por otro lado, nos describen la maravillosa sensación (al menos para el que escribe aquí) de oler los pinos cuando el sol los calienta. Y, por qué no, de perder el tiempo viendo cómo circulan las nubes por el cielo.

Qué bien huelen los pinos
cuando el sol los calienta,
y qué bien pasa el tiempo
persiguiendo nubes en el cielo.
Quiero ser un feriante
y venderte mis baratas quimeras,
verter mi precario ingenio
sobre la tierra caliente.
Dulce como el compás
de una antigua canción,
vuelve el aire a traer
el rumor de tu risa sutil.
Cuando llegó la lluvia
a la tierra que abrasa
pregunté al horizonte
si volverás a casa.
Y la caricia del viento marino
me dijo que sí.
Que la brisa peine las encinas,
perfume de olas blancas,
corriendo traviesa bajo el cielo
azul del añil.
Sabia como un refrán
habla y haz callar,
vuelve y ordena el caos,
niña, baila y haz llover.
Dulce como el compás
de un antiguo son,
vuelve el aire a traer
tu risa sutil.
Sabia como un refrán
habla y haz callar,
vuelve y ordena el caos,
niña, baila y haz llover.
Dulce como el compás
de un antiguo son,
vuelve el aire a traer
niña, tu risa sutil.

 

Encontramos, así pues, varias referencias a la lluvia, como en “Cuando llegó la lluvia a la tierra que abrasa…”, o en “…niña, baila y haz llover…”.

El lector podrá decir que sí, que tampoco es para tanto. Lo que ocurre es que, si hemos seguido la trayectoria de este grupo desde el principio -y además te gusta la meteorología- tienes presente qué tiempo era el predominante en cada uno de los discos de El Último de la Fila.

Y este, para mí, fue el disco del fin de la sequía.

Aquí podéis oír la canción completa:

 

 

 

Espero que os guste, a lo mejor no tanto como me gusta a mí… pero bueno, no todo es posible.

Hasta la próxima.

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