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El viento del norte

Comienza nuestro viaje por la rosa de los vientos.

Comenzamos con este artículo una serie de pequeñas anotaciones sobre los ocho vientos principales de los que habitualmente oímos hablar, o bien notamos, sufrimos o agradecemos, según zonas y épocas del año.

Nos ceñiremos a España, ya que hablar de todos los vientos en cada una de las regiones del mundo sería un poco pesado y, desde luego, no serían artículos cortos.

Una nota interesante es que, para este y otros artículos, podremos observar el estado, intensidad y dirección de los vientos en la magnífica web de Windyty.

Y, antes de seguir adelante, es importante recordar que podremos medir la intensidad y la dirección de cada uno de estos vientos con un anemómetro, que es el instrumento adecuado para este parámetro.

 

Ver anemómetros

 

 

El viento del norte, siempre tan evocador…

El primero, por estar en el origen y en el nombre de muchas cosas (en los topónimos, en la topografía o la astronomía) es el viento del norte.  En adelante, Norte, con mayúsculas.

Situado en el “O” (cero) de la rosa de los vientos, en España es un viento frío en invierno y fresco, cuanto menos, en verano. Esto es así porque procede de las latitudes altas de nuestro hemisferio norte, y de esta manera no puede ser más que frío.

¿Cómo afecta el viento del norte a España?

Las entradas de viento del Norte afectan más, como es de esperar, al norte de la Península Ibérica. Las barreras que a este viento le hacen los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, parte del Sistema Ibérico y el Sistema Central provocan que en la vertiente norte la nubosidad sea abundante y, según épocas y zonas, las precipitaciones, también.

El Pico de Pineta, en el fantástico Valle de Pineta, envuelto en nubes originadas por el viento del Norte. A esta nube también se la llama “la gabacha”, por provenir de la vecina Francia. Imagen del mes de agosto de 2007.

 

En verano, el viento del Norte hace que todas estas vertientes de las que hablamos estén más o menos cubiertas por nubes, haciendo que el tiempo no sea muy agradable de llevar. Siempre, siempre, siempre (y es importante, y práctico saberlo), cuanto más fuerte sea el flujo de Norte, peor será el tiempo, así que podremos tener nubes, o lluvia, o incluso nieve, en pleno verano.

En invierno, valles muy expuestos al norte, como el valle de Arán (LE), o el circo de Gavarnie o Troumouse (Pirineo francés) reciben importantes nevadas, más que algún otro enclave que se encuentre a pocos km.

Y, ya según zonas geográficas más extensas, el impacto del viento del Norte es grande, o no tanto.

El viento del norte y las rosas de los vientos.

De todos es sabida la importancia que tiene el viento del Norte en el Golfo de León (Francia), en el Empordà catalán, o en la isla de Menorca. Allí es un dolor de cabeza (literalmente) para hacer una vida normal, y para la navegación, por supuesto.

El viento del norte en la zona del Ampurdán.

En la estación automática de Portbou se han llegado a medir rachas de Tramontana (como es llamado allí el Sr. Norte) de más de 200 kilómetros por hora. Y todo ello sin haber ningún huracán.

La rosa de vientos de Llançà, en el Empordà gerundense. Obsérvese cómo el viento del Norte -la Tramontana- “castiga” todo el año a esta población (Cortesía de Windfinder.com).

 

En la cornisa cantábrica es tan sencillo como que el viento del Norte llega a la costa y en seguida es empujado hacia arriba por las montañas, que están a tiro de piedra del mar, provocando en esta vertiente (barlovento) jornadas nubladas un día sí, y otro también. Sin embargo, remonta estas montañas y llega a la Meseta de Castilla y León, donde pierde todo su poder, se seca y recalienta, y las nubes desaparecen en instantes.

Por el contrario, en el sur de la P.I. y, por descontado, en Canarias, el viento del norte no supone ningún quebradero de cabeza. Sí, en invierno se nota, ya que es un viento frío, pero no tiene mayor influencia. Hablando de este archipiélago, por supuesto, el tema será otro cuando hablemos del viento del noreste.

El viento del norte en el este de la Península Ibérica.

En el Golfo de Valencia muy pocas veces sopla Norte, como podemos observar en su rosa de los vientos:

Rosa de los vientos de Valencia capital. Aquí tenemos SE (las brisas de verano) y O y NO (los vientos predominantes del invierno). Pero nada de Norte, dada la ubicación geográfica de esta ciudad (cortesía de Windfinder.com).

 

Mientras que en Teruel, a pesar de su relativa cercanía al mar, sí que lo hace.

 

Rosa de los vientos de Teruel capital. Situado en el interior de la Península Ibérica, pero relativamente “cerca” del mar, y a una altitud cercana a los 1000 metros, nos ofrece mucho más viento del Norte que Valencia, como hemos visto (cortesía de Windfinder.com).

 

Por último, unas denominaciones del viento del norte.

Con esto acabamos este artículo. Pero antes de eso, para que sepáis que el Señor Viento Norte sopla donde quiere, ahí van unas cuantas denominaciones del Norte allá por donde pasa. Os invito a que añadáis alguna variación más:

 

-Norte.

-Tramontana.

-Bóreas (Grecia).

-Aquilón (Latín).

-Trasmontana.

-Albornez (Golfo de Valencia). Un dicho de la zona nos dice que (“Albornés, quan més de nit, més”)

-Chocolatero.

-Cierzo.

-Cércera.

-Zarzaganete (cierzo).

-Zarzagán.

-Zarzaganillo.

-Descuernacabras.

-Matacabras.

-Nortada.

-…

Recuerden que pueden adquirir nuestro azulejo rosa de los vientos en la tienda online de Altocúmulo, www.altocumulo.com, pinchando en este enlace.

Hasta la próxima.

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