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El Tiempo de… Ángel Rivera.

Hoy venimos a quitarle un poco de tiempo al meteorólogo Ángel Rivera.

Ángel Rivera, Físico del Aire (no sé si ponerlo con mayúsculas; siempre me ha causado mucho respeto esa titulación) creció en Toledo, cerca de La Mancha, tierra de paso de frentes atlánticos, tierra de tormentas poderosas, tierra de nieblas impenetrables… Así cualquiera. Y además tuvo la fortuna de vivir y crecer bajo el paraguas de la sabiduría de Mariano Medina o Eugenio Martin Rubio, los primeros “hombres del tiempo” que conocimos en España.

Así, vivió el desarrollo tecnológico de nuestro Servicio Meteorológico Nacional, forzado a evolucionar tras algún que otro desastre natural provocado por la temperie.

Ahora, desde una tranquila jubilación, observa y escribe, escribe y observa… Tiene en su haber los libros “Recuerdos del tiempo” y “Meses y tiempos”, y el próximo “Contemplando el tiempo”, y multitud de artículos, tanto en diversas páginas web como en su blog “En el Tiempo”.

 

Meses-y-tiempos

En esta ocasión nos ponemos al habla con él, como siempre en esta sección, para preguntarle algunas cuestiones que puedan ser interesantes para los aficionados a la meteorología (yo mismo).

Os dejamos con ellas.

 

¿Cuál es el primer recuerdo “meteorológico” que tiene?.

Cuando era niño vivía en un pueblo limítrofe con La Mancha y mi casa estaba enfrente de las eras donde los labradores, en verano, trillaban la parva y la aventaban posteriormente. Me llamaba la atención como, mientras daban y daban vueltas a esa parva bajo un sol de justicia –y yo a veces con ellos de “artista invitado”-, su preocupación era si al atardecer soplaría el viento y podrían llevar a cabo sin problemas el aventado. Otras veces me maravillaba escuchar sus interpretaciones sobre encuentros de tormentas y “choques” entre ellas.

Pero, de aquella época, también recuerdo cómo escuchaba por la radio a Mariano Medina, el primer hombre del tiempo, y cómo me encantaba lo que contaba y el lenguaje que empleaba. Por tanto, el labrador que trillaba enfrente de mi casa y Mariano Medina fueron los responsables de que a mis doce o trece años tuviera decidido ser meteorólogo.

¿En qué ocasión concreta ha pensado “madre mía, la que me va a caer”, cuando vio la evolución real del tiempo, con respecto al pronóstico realizado?. ¿En qué fecha fue?.

Pues habiendo tenido puestos en AEMET como jefe del Área de Predicción y posteriormente responsable de Comunicación y portavoz, es fácil imaginar las veces que me he acostado muy preocupado por una predicción, o las veces que he llegado a mi despacho esperando la primera llamada de los medios para que explicara una predicción fallida o presuntamente fallida. He trabajado siempre para que todas las predicciones tuvieran siempre tras ellas una argumentación técnica muy sólida y, en esos casos, la explicación posterior, aunque la predicción no haya salido bien, no es tan difícil. En cualquier caso, un fallo hay que afrontarlo siempre con toda claridad y honestidad y aprovechar para explicar las potencialidades y también las limitaciones de la moderna predicción. Y ya, de paso, insisto, como tantas veces hago, en que una buena utilización de la predicción probabilística limitaría mucho los fallos y prestaría un mejor servicio público.

¿Cree que los modelos matemáticos de predicción atmosférica tienen aún mucho camino por recorrer, en cuanto a fiabilidad, o hay cosas que nunca podrán predecirse del todo?.

La atmósfera es un sistema esencialmente caótico y aunque pudiéramos observarla continuamente con mucho detalle –algo que no es viable- siempre nos daría sorpresas. Aunque sigamos progresando con los modelos todo lo que podamos, hay que aprovechar mejor todo lo que ya tenemos. La evolución fundamental tiene a mi juicio tres ejes principales: a) la utilización amplia y sin complejos de la predicción probabilística, b) la mejor predicción y vigilancia de los fenómenos adversos con los nuevos modelos mesoescalares no hidrostáticos, también en un entorno probabilístico y c) el desarrollo de nuevas aplicaciones meteorológicas y climatológicas en el contexto del “big data” y del “internet de las cosas”.

¿Qué localidad, zona o región del mundo le gustaría visitar una temporada, para poder disfrutar de su especial “tiempo”?.

Pues no soy muy viajero, pero me atraen los dos “extremos”. Un lugar sería el sur de la Patagonia, ya cerca del cabo de Hornos y sus “rugientes”. Otro, los fiordos noruegos. Son zonas donde se combina una atmósfera muy cambiante y activa con paisajes espectaculares. En cualquier caso no hago ningún asco a un temporal cantábrico o a una buena “llevantada”.

Recomiéndenos una película o un libro (o las dos cosas) de índole meteorológica.

Soy más de artículos que de libros y por tanto recomiendo la amplísima recopilación de artículos en español que José Miguel Viñas tiene disponibles en su página de Divulgameteo. Por otro lado, la revista Tiempo y Clima de la Asociación Meteorológica Española (AME), incluye también interesantes artículos e informaciones. Y no puedo dejar de citar la magnífica labor de Paco Martín al frente de la Revista del Aficionado a la Mateorología (RAM), una contribución importantísima en lengua castellana en lo que se refiere a información y divulgación meteorológica.

En inglés, también están libremente accesibles en Internet los del American Meteorological Society Bulletin que suelen dar una visión muy actual de la evolución meteorológica mundial. Y siempre es bueno seguir los artículos especializados que aparecen con frecuencia en periódicos como The Washington Post o The Guardian.

En cualquier caso no puedo dejar de referirme a los dos libros clásicos de Mariano Medina, ya desgraciadamente agotados y descatalogados: El tiempo es noticia y Meteorología básica sinóptica. Aunque la meteo ha avanzado muchísimo desde su publicación, no he encontrado ninguno tan claro como ellos para introducir los conceptos básicos de meteorología y de predicción clásica.

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