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Amanecer con viento del norte. Mareny Blau, 25 de julio.

El verano en el Mediterráneo occidental es monótono, sin lugar a dudas.

 

El ciclo brisa de mar-brisa de tierra se repite año tras año (aunque con una notable disminución de las nocturnas, las de tierra, respecto a lo que pasaba veinte años atrás), y el sol sale libre de obstáculos gran número de días, mientras que en otros tantos se oculta tras los estratos nocturnos, nubes que nacen al “calor” del agua evaporada que despide el mar y que duran pocas horas una vez que el astro rey está con nosotros.

 

Pues bien, a veces la situación isobárica favorece que esto cambie un poco. Hay que decir que el ciclo de brisas del que hablamos antes suele darse cuando no tenemos ningún gradiente de presión significativo; es decir, que no hay isobaras. Pero hoy es diferente. El mapa isobárico de la mañana de este 25 de julio a las 00 horas nos mostraba una serie de isobaras… bueno, bueno, mejor que lo comentemos con imágenes.

 

La cuestión es que esta mañana el viento soplaba fresquito, la humedad era baja y, por tanto, la visibilidad era magnífica. Y hemos hecho unas fotografías, que son las que queremos compartir en nuestro blog.

 

Esperamos que os gusten.

 

Anticiclón de las Azores en su sitio, fuerte y estable, girando en el sentido de las agujas del reloj (giro anticiclónico). Otro pequeño anticiclón, señalado con una “a” en el este del Golfo de Vizcaya, alargando la influencia de aquel. Y las líneas de presión en la Comunidad Valenciana, como podemos apreciar sin dificultad, en posición vertical. Como el giro es horario, el viento viene del norte. Siempre es así de fácil.

 

 

 

Bien es verdad que nuestro móvil es mejor que el que teníamos antes, pero aún así, si dice que la imagen ha de ser así, es que ha de ser así. Nubes medias y el mar rizado. El sol ya hace un rato que está fuera.

 

 

Aquí, con colores menos exagerados, podemos ver el incesante vaivén de las olas. Podemos observar con facilidad que vienen desde la izquierda, como debe ser, al estar soplando norte.

 

 

Nubes medias y altas. Las grises son muy interesantes, porque guardan un gran parecido con las llamadas “nubes fantasmas”, quizá por su aspecto de velo, como de sábana, ligeramente convexas. Y blancas, más arriba, podemos ver nubes de onda: nubes que se repiten, de manera paralela, fruto de un flujo organizado de viento.

 

 

 

Las nubes de onda, con más detalle.

 

 

 

Aquí tenemos la playa del Mareny Blau, vacía a primera hora, con la ciudad de Valencia al fondo. Y detrás de ella, claramente visible, la Sierra Calderona.

 

 

 

Y de manera más detallada podemos ver las olas provenientes de norte, las grúas del Puerto de Valencia, los edificios más altos de la Ciudad de la Ciencias y las Artes y la Sierra Calderona. Se divisan el Alto de Rebalsadors, El Sierro, El Alto del Pino y el Garbí, con altitudes comprendidas entre los 593 y los 807 metros. A la derecha de estas montañas, algo más difuminadas, aparece la Sierra de Espadán.

 

 

 

Un pequeño crucero navega hacia Valencia, a punto de interceptar la silueta de un lejano Cumulonimbo.

 

 

 

Y por último… Peñagolosa. La montaña más alta de la Comunidad Valenciana, con 1813 metros de altitud, está situada en la provincia de Castellón. Podemos verla apareciendo claramente por un collado evidente que tiene la Sierra de Espadán, y que no es otro que el Puerto de Eslida. Hacia el este, Espadán pierde altura y va a morir al mar.

 

Y esto es todo. Es bonito compartir imágenes (aunque no sean gran cosas) cuando la temperie nos ofrece la oportunidad, aunque esta sea pequeña.

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